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miércoles, 7 de diciembre de 2011

“El Villismo dentro de la Revolución”.



Los combates entre los revolucionarios y los soldados federales fueron varios y sangrientos; pero la toma de Ciudad Juárez, Chih. (10 de Mayo de 1911(, por las tropas rebeldes de Pascual Orozco y Francisco Villa, fue el golpe decisivo que determinó el triunfo de la revolución.
Después de esta brillante victoria, Madero asumió la presidencia interina conforme al plan de San Luis, organizando su gabinete en el que figuraban don Francisco Vázquez Gómez, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza y José María Pino Suárez.
La toma de Ciudad Juárez hizo comprender al general Díaz que el fin de su gobierno estaba próximo, e hizo saber a los rebeldes que se hallaba dispuesto a negociaciones con ellos y a renunciar a la presidencia.
A este propósito se efectuaron los tratados de Ciudad Juárez (21 de Mayo de 1911), en los que representantes del gobierno y de la revolución pactaron las condiciones para restablecer la paz y el orden público.
Los puntos esenciales eran los siguientes:
Renuncia de don Porfirio Díaz y Ramón Corral como presidente y vicepresidente de la República, respectivamente.
Encargar interinamente el poder Ejecutivo al licenciado Francisco León de la Barra, secretario de Relaciones del gobierno porfirista.
Convocar a nuevas elecciones conforme a los términos constitucionales.
Satisfacer las demandas de la opinión pública en cada Estado y pagar indemnizaciones por los perjuicios causados por la Revolución.
La renuncia de Madero al poder que le había dado el Plan de San Luis.
En virtud de este convenio deberían cesar desde luego en toda la República las hostilidades en contra del general Díaz y las de la Revolución, debiendo estas ser licenciadas a medida de que en cada estado se fueran dando los pasos necesarios para restablecer y garantizar la paz y el orden públicos.
De acuerdo con los convenios de ciudad Juárez, el 25 de Mayo presentaron su renuncia el Presidente Díaz y el Vicepresidente Ramón Corral, las cuales fueron aceptadas por la cámara de diputados, y al día siguiente tomó posesión como presidente interino el  licenciado León de la Barra.



En seis meses el pueblo había derrocado un régimen que había durado más de treinta años.
El general Díaz salió de México el 26 de Mayo y se dirigió a Veracruz, en donde se embarcó en el “Vapor Ipiranga” que lo llevó a Europa, residiendo allá hasta su muerte, ocurrida en París el 2 de Julio de 1915.
Así terminó la dictadura con el triunfo de la Revolución; pero en el seno de esta pronto iban a chocar los intereses políticos de la pequeña burguesía que había iniciado el movimiento, y las aspiraciones sociales de las masas campesinas que le habían prestado su más firme apoyo.
Después de las siguientes elecciones, como se manejaba en los convenios de Ciudad Juárez, Madero fue elegido presidente y después de tantos fallos a los principios de la Revolución y a sus ideas conservadoras, Zapata los desconoce con el Plan de Ayala. Después le sucedieron Álvaro Obregón y Victoriano Huerta en el poder. A este último el gobierno de Coahuila lo desconoce al igual que en el Plan de Guadalupe en donde don Venustiano Carranza lo desconoce y lo llama “usurpador”. De acuerdo con este plan Carranza es nombrado presidente interino y es aquí donde inicia la división entre Zapatistas y Carrancistas.
Así mismo ocurrió un cierto distanciamiento entre Carranza y Villa, porque Carranza veía en las ambiciones y en la indisciplina de Villa un peligro para la unidad del movimiento revolucionario, y trató de sustituirlo en el mando de la División del Norte.
Entonces los jefes villistas manifestaron a Carranza su resolución de no obedecer a otro jefe mas que a Villa, quien desconoció a Carranza como primer jefe de Ejército Constitucionalista encargado de l Poder Ejecutivo (Septiembre de 1914).
Después de la entrada del primer jefe en la capital de la República, el general Obregón partió al norte con el objeto de evitar el rompimiento revolucionario que se había plateado entre Villa y Carranza; pero fracasó en sus gestiones, porque Villa le manifestó que no aceptaba las bases de conciliación que Carranza le proponía.


Entonces Villa lanzó un manifiesto en el que desconocía la autoridad del jefe del Constitucionalismo y lanzaba graves cargos en contra de su actuación, la cual no satisfacía los anhelos del pueblo de reformar económica y socialmente al país.
Para contrarrestar esos ataques, Carranza convocó una magna Convención en la capital de la República (1° de Octubre de 1914), a la que concurrieron altos jefes militares y gobernadores de los Estados, y ante ella presentó un informe detallado de la marcha de la Revolución y entregó  su renuncia como jefe del Poder Ejecutivo de la Nación; pero no le fue aceptada.

Días antes de que se iniciara la Convención en México, Obregón y otros jefes militares partieron rumbo la norte para invitar otra vez a los jefes Villistas a que concurrieran a la junta de la capital; pero no lo consiguieron. Sin embargo, unos y otros convinieron en celebrar una gran Convención en Aguascalientes, a la que habrían de concurrir representantes de los tres sectores revolucionarios que se habían formado.
Carranza aceptó enviar a sus representantes, y muchos de los que habían participado en la reunión de México se trasladaron a Aguascalientes, en donde inició sus labores la Convención tripartita, (16 de Octubre). El 17 de Octubre llegó Villa, acompañado del general Ángeles y demás miembros de su Estado Mayor, y el 27 se presentaron en el seno de la convención los representantes  del general Zapata.
A esta asamblea envió Carranza su renuncia condicional, siempre que Villa y Zapata se retiraran a la vida privada y se estableciera un gobierno preconstitucional. En vista de ello, la Convención resolvió que cesaba Carranza como primer jefe del Ejército Constitucionalista encargado del Poder Ejecutivo y Villa como jefe de la División del Norte, debiendo procederse a nombrar un presidente interino de la República que cumpliera el programa de gobierno emanado de aquella asamblea soberana (30 de Octubre 1914).
Los acuerdos de la convención fueron apoyados por Zapata y Villa, pero Carranza los desconoció y traslado su gobierno a Veracruz (2 de Noviembre). El nombramiento de Presidente provisional recayó en el general Eulalio Gutiérrez.
El 1° de Noviembre de 1915 los Villistas atacaron la población de Agua Prieta, Son.; pero el general Calles, que defendía la plaza, derrotó a Villa.
Este intentó, por último, tomar la ciudad de Hermosillo, pero fue aniquilado, después delo cual regresó a Chihuahua, donde se dedicó a asaltar trenes y cometer depredaciones.
Con la derrota de Villa el Carrancismo quedó triunfante en el terreno militar y político.
En 1916, indignado Villa por el reconocimiento que otorgó el presidente Wilson al gobierno de Carranza, trató de crear conflictos internacionales cruzando la frontera y atacando a la población americana de Columbus (Nuevo México).
El gobierno de los Estados Unidos comisionó al general John J. Pershing para que, al mando de una columna de tropas americanas, penetrara en territorio Mexicano para perseguir a Villa hasta lograr su captura (Marzo 1916).
Un nuevo acontecimiento agravó la situación: tropas norteamericanas, pretextando ir en persecución de una partida de asaltantes, trataron de llegar a Villa Ahumada, Coah. Los constitucionalistas les pidieron que se regresaran hacía su país; pero los americanos se negaron a obedecer y se trabó un combate en El Carrizal, Coah., en el que las tropas punitivas fueron vencidas y dispersadas. Así llegó a su etapa más aguda el conflicto internacional.
Frente a la amenaza de intervención, Carranza movilizó la opinión pública de los países latinoamericanos, y se integró una comisión de representantes de Estados Unidos y México para llegar a un acuerdo que armonizara los intereses de ambos países.
Las conferencias se iniciaron en  Nueva York (Septiembre de 1916); en ellas se trató de que México garantizara que el triunfo de la Revolución no perjudicara los interese de los Estados Unidos, y el 24 de Noviembre del mismo año se firmó el tratado que acordaba la salida de las tropas expedicionarias.
Pero no fue sino hasta el 6 de Febrero de 1917 cuando estas abandonaron el país, sin haber logrado su intento de coger prisionero a Villa.

Bibliografía: Ángel Miranda Basurto. 1997. “La evolución de México”. Pags.300, 301,320, 321, 322, 323, 324.

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